Centro Veterinario MIRASIERRA C/ Cambrils, 14
Centro Veterinario MIRASIERRA  C/ Cambrils, 14 

La medicina veterinaria moderna, tal y como la conocemos, es muy reciente. Sin embargo creemos interesante conocer unas pinceladas de lo que la historia ha ido dictando a lo largo de los siglos.  En sus inicios,  la medicina humana y la veterinaria evolucionaron de forma paralela, coincidiendo en muchos casos las personas que practicaban ambas disciplinas. Estos primeros “sanadores” estaban rodeados de un cierto halo de misterio y según algunos escritos, parece que podían ser considerados sacerdotes.

 

Los primeros documentos que se relacionan con medicina veterinaria datan de casi 2.000 años antes de Jesucristo, destacando el llamado “Papiro de Kahun” en el que se detallan síntomas, tratamiento y pronóstico de enfermedades en bovinos, con atención incluso a problemas oftalmológicos. La creencia en el más allá hacía que los faraones se hicieran acompañar de las momias de sus animales en el viaje al más allá, embalsamando para ello los cuerpos de perros, gatos o incluso peces. Existen en Egipto en algunas tumbas imágenes que detallan manipulaciones en el parto y otras técnicas. Posteriormente, en Babilonia, entre los cursos bajos del Tigris y el Eufrates, se desarrolló una rica cultura agrícola y ganadera  que continuó con los avances. En el famoso “Código de Hammurabi”, que recoge conceptos de derecho civil (contratos, derecho de propiedad, agricultura, comercio,…), figuran las estipulaciones económicas que debían percibir quienes se ocupaban de la salud de los animales. El conocimiento era empírico, con uso de la botánica y con metodología similar en hombres y animales.

 

La influencia griega dio un gran impulso a la ciencia médica, y personalidades de la talla de Hipócrates se preocuparon por ciertas enfermedades cerebrales de bóvidos y ovinos. Aristóteles realizó un estudio sistemático de la patología animal, describiendo enfermedades como la rabia, la erisipela  porcina, los cólicos del caballo e incluso se preocupó de ciertos problemas de los elefantes. Las mayores preocupaciones de la época eran los caballos, máquinas de guerra imprescindibles en cualquier conquista y también las epidemias de bovinos y ovinos, que diezmaban los rebaños. Los “hipiiatras” realizaban “sangrías” o  “puntos de calor” con el cauterio, que eran prácticas habituales.

Un siglo después de C, la cultura romana juega un papel determinante en la medicina con autores muy interesados  en agricultura y zootecnia, como Varron, Caton, Paladio o un hispano-romano de la antigua Gadea (Cádiz) llamado Lucio Columela. Su obra denominada “De Rei Rustica”, es considerada como una de las más completas y sorprende por sus conocimientos incluso 2000 años después. Expone de manera precisa cómo seleccionar los perros según su aptitud guardiana o ganadera, la alimentación de los perros e incluso normas de reproducción y manejo, así como la técnica de algunas cirugías. Pueden considerarse algunos de estos conocimientos como pioneros de la etología o del cuidado de los animales, valiendo algunos de sus planteamientos incluso hoy en día.  En esta época  explican detalladamente procedimientos quirúrgicos como la castración de caballos, cerdos o ganado vacuno, así como otras técnicas que afectaban a los ojos o al prolapso rectal. Los antecesores de los veterinarios eran los “medicus pecuarius” o “medicus equarius”; mientras “veterinarium” o “veterinae” hacen referencia a los lugares donde se alojan los animales.

 

Las cruzadas, las guerras internas y los torneos eran épocas que exigían un gran esfuerzo a los caballos y con ello se desarrolló, por parte de los clérigos, la cirugía y medicina. En la Edad Media, las autoridades eclesiásticas, junto a supersticiones, hicieron que la medicina en Europa cayera en un oscurantismo, no existiendo textos desde el siglo V hasta varios siglos después. En esta edad oscura de occidente, la cultura se desplaza hacia el mundo árabe, existiendo una auténtica “fuga de cerebros”. Los árabes fueron continuadores de la tradición greco-romana y los usos, costumbres y ciencia se asimilaron y transmitieron como propios. Aparece la figura del “albéitar” como antecesor del actual veterinario. En esta época se preocupan, al igual que en épocas anteriores, del caballo y los rumiantes, no apareciendo referencias al cerdo, condenado por las religiones semíticas e islámicas; aunque también  existen referencias a las aves de corral, a las abejas y a las aves de cetrería. La caza juega un papel de importancia, preocupándose, además de por las aves de presa, también por los perros con aptitud cinegética. La botánica y la terapéutica observan un gran avance fruto de las influencias del mundo oriental.

Un siglo después de C, la cultura romana juega un papel determinante en la medicina con autores muy interesados  en agricultura y zootecnia, como Varron, Caton, Paladio o un hispano-romano de la antigua Gadea (Cádiz) llamado Lucio Columela. Su obra denominada “De Rei Rustica”, es considerada como una de las más completas y sorprende por sus conocimientos incluso 2000 años después. Expone de manera precisa cómo seleccionar los perros según su aptitud guardiana o ganadera, la alimentación de los perros e incluso normas de reproducción y manejo, así como la técnica de algunas cirugías. Pueden considerarse algunos de estos conocimientos como pioneros de la etología o del cuidado de los animales, valiendo algunos de sus planteamientos incluso hoy en día.  En esta época  explican detalladamente procedimientos quirúrgicos como la castración de caballos, cerdos o ganado vacuno, así como otras técnicas que afectaban a los ojos o al prolapso rectal. Los antecesores de los veterinarios eran los “medicus pecuarius” o “medicus equarius”; mientras “veterinarium” o “veterinae” hacen referencia a los lugares donde se alojan los animales.

Las cruzadas, las guerras internas y los torneos eran épocas que exigían un gran esfuerzo a los caballos y con ello se desarrolló, por parte de los clérigos, la cirugía y medicina. En la Edad Media, las autoridades eclesiásticas, junto a supersticiones, hicieron que la medicina en Europa cayera en un oscurantismo, no existiendo textos desde el siglo V hasta varios siglos después. En esta edad oscura de occidente, la cultura se desplaza hacia el mundo árabe, existiendo una auténtica “fuga de cerebros”. Los árabes fueron continuadores de la tradición greco-romana y los usos, costumbres y ciencia se asimilaron y transmitieron como propios. Aparece la figura del “albéitar” como antecesor del actual veterinario. En esta época se preocupan, al igual que en épocas anteriores, del caballo y los rumiantes, no apareciendo referencias al cerdo, condenado por las religiones semíticas e islámicas; aunque también  existen referencias a las aves de corral, a las abejas y a las aves de cetrería. La caza juega un papel de importancia, preocupándose, además de por las aves de presa, también por los perros con aptitud cinegética. La botánica y la terapéutica observan un gran avance fruto de las influencias del mundo oriental.

 

Durante el Renacimiento se dio un nuevo paso adelante, convirtiéndose el estudio de la anatomía en una obsesión; a la que se entregaron las figuras más relevantes de la ciencia, y entre ellas el propio Leonardo da Vinci. Por supuesto que el caballo fue el objeto de los estudios más detenidos. Se recuperan y desarrollan los conocimientos de la tradición greco-romana. Con el Siglo de las Luces el pensamiento científico incrementa su influencia y las grandes plagas del siglo XVIII en el ganado estimulan el saber veterinario, creándose en 1762 la primera escuela de veterinaria en Lyon, que estableció un ejemplo a seguir en otros países y marca el inicio de la medicina veterinaria moderna. La histórica colaboración entre médicos y veterinarios permitió vencer múltiples enfermedades, pudiéndose citar algunas como el carbunco, la tuberculosis,  el tétanos o la vacuna contra la rabia de Pasteur.

La medicina veterinaria moderna siempre se desarrolla utilizando y aplicando los conocimientos de la medicina humana. Aplica, además de los conocimientos, también los medios técnicos de diagnóstico y tratamiento. En los 2 últimos siglos sigue predominando como modelo de estudio veterinario en caballo, seguido por el ganado vacuno y el resto de los animales domésticos. No será hasta bien entrado el pasado siglo cuando la medicina de los animales de compañía es considerada en su justa medida. habiendo desplazado en la actualidad en nuestro entorno al resto de especies, tanto en importancia económica como en el número de profesionales que ocupa. Un sector emergente es el dedicado a los “nuevos animales de compañía” o animales exóticos.  La medicina veterinaria actual está cada vez más especializada (cardiología, neurología, oftalmología, etc), beneficiándose de las mejores y más novedosas técnicas diagnósticas o terapéuticas como la ecografía, endoscopia, radioterapia, TAC o resonancia magnética.